Estamos en el mismo juego,
vértigo de corazones rotos,
escuchando las ondas en el aire,
un minuto antes de morir.
Vamos, es un viaje en ácido,
el sonido que producen las pieles,
cuando se deslizan calientes,
sudorosas en el agujero negro
de este espacio dimensional,
vamos, tenemos doce años,
la vida está comenzando...
He visto la sonrisa de la calavera,
tumultos en las calles,
fuego dibujando un círculo dorado,
oh, tinieblas de la noche,
está es la visión de mi luna,
un hogar para los abandonados.
Fanático de las ortigas,
produciéndolas en masas
bajo los parpados,
bebiendo de su alienante sabor,
amargo y dulce por igual,
salado, tal vez,
llévame a mi casa,
ordena la voz,
fanático del juego,
a minutos de perder,
desconociendo el veredicto final.
Y vivo devorando los pétalos de una flor,
tras un amanecer escarlata,
prometiendo una visión de la eternidad,
este es el polvo de tamaño celular,
colores, frío, calor, mil carcajadas,
es real, un instante para la salvación,
repitiéndose cada semana,
porque cada lágrima es una canción.
Oh, santa,
santa lluvia que gira hacia la nada,
monarquía de las palabras,
sensaciones y deseos no cometidos,
¿Cuál es el cometido de nuestra vida?
Un drama que se repite en el oscuro
rincón que llamamos universo,
¿Cuál es el sentido de nacer a tiempo,
sólo para abrazar un destino incierto?
Oh, santo,
santo horror universal,
fanático de la misma línea,
aquí golpean los tambores
manos invisibles,
no quiero saber,
sólo disolverme en el aire,
suspiro que se quema
arrastrándose.
Aquí vamos,
moviéndonos lento,
aquí estamos,
detenidos como mancha negra,
como sangre quemada,
como el deseo petrificado,
un anhelo perdido:
vivir para siempre.
abre el día
a tu luz, a tus parpadeos,
moviéndose desde lo alto,
en caída libre.
oh mundo,
brillante y completo
es tu latido un eco
cuando ríe mi corazón
atrapado en la alucinación
de mil destellos
subordinado al desamparo,
oh mundo soñado,
en claroscuro,
bordado con pétalos purpuras,
aroma a jazmín...

No hay comentarios.:
Publicar un comentario