Un auto viene,
un auto va,
es madrugada,
territorio de perdidos
y trasnochados.
Silencio, silencio,
en los caminos del héroe,
frente al espejo solo,
tienes un cuerpo fuerte,
una mente olvidada,
una luz en tus ojos,
detrás y enfrente.
No soy el primero,
en correr aterrado,
un auto viene,
impacta y explota,
silencio, escucha,
el corazón es la victima,
el amor, es el arma.
Todo es complacencia,
un día tan especial,
arráncame los ojos,
apaga tu cigarro sin humo,
sobre la ceguera en mi espalda.
Felicidad profana,
es el abismo emocional,
dictado por la noche fría,
momento para sucumbir,
al abrazo cálido del agua,
clamando la victoria,
besando el cuerpo,
los labios,
a oscuras,
por encima del cielo,
un motivo más,
para dormir una eternidad.
Olvida el auto,
Olvida la velocidad,
este es el paraíso,
cumulo de sombras,
bajo los parpados,
en el fondo de un frasco,
donde reposan tus lágrimas,
ahora sabes lo que
brinda felicidad,
lo que causa el dolor.
Provoca un accidente,
estoy de pie en el umbral,
un tosco despertar,
repitiendo en tu cabeza,
una hora girando
en la marea fugaz,
silbando en ajenos labios,
casi por alcanzar tu brillo,
he aquí unas cuencas
vacíos y sin voz.
Fotografía: Man Ray

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