Si conozco el paraíso antes de alcanzar el tren,
quizá mi nombre sea Evelyn,
despertando sin recordar el sonido de mi voz,
el contorno de mi sombra,
girando en círculos como en un limbo,
mirando en el espejo de mis uñas,
las llamas del infierno.
Advertí las imágenes,
sobrepasando mi traslucido cuerpo,
desencanto, impaciencia,
edificios abandonados y trozos de comida,
vuelan moscas encima,
una tumba de arena muy cercana al mar,
no es la orilla,
no es el paraíso que prometieron.
No mires atrás,
cambió el color del agua,
no cuentes los pasos,
el calor durante las horas del día,
parece salvaje bestia,
el trabajo es demasiado,
y la ganancia resulta pura desilusión,
no mires atrás,
no habrá notificación,
tus amigos habrán muerto
y mi nombre ya es otro.
No es lugar para enamorarse,
el borde de un barandal,
dice frágil, peligroso,
qué dicen las horas, las escaleras,
pedazos que viene y van,
concibiendo otro miedo,
la vida ya no es segura.
Quizá nos entendamos,
tras escurrir en el pasillo,
donde el brillo existe por siempre,
moviendo las manos,
caminando a ciegas,
puedes ver a través de mi corazón,
di cuál es mi nombre,
en círculos flotando,
el paraíso es un tren sin rumbo,
puedes encontrarlo,
antes de acabar este día...
...durmiendo por siempre.
Ilustración: "Fired On" por Frederic Remington

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