miércoles, 20 de julio de 2022

SAFO

 

Haz matado,
aquella hoja en blanco
que reposaba en tu diario,
tan carente de voz, de sueños,
miré intentando percibir algún 
color prohibido,
algo cercano al amor,
una oportunidad para expiar
de mi vida todo el dolor.

Y tal fuera un recuerdo,
de los años que poco a poco olvidamos,
las sombras que cobijaron nuestros sentimientos,
en un tiempo cuando la castidad
parecía lo correcto,
manchamos de rojo los pasillos
con nuestro transitar vagabundo.

Subiste el volumen de la música,
siguiendo otras voces,
mirando diferentes rostros,
apuntalaste un filo directo al centro
de este universo, vacío, sin eco,
en ausencia de perdón,
en ausencia de salvación,
porque nunca las deseaste,
salvo gotas de misericordia,
por las lágrimas del diablo acaecidas. 

Jamás preguntaste quién fue el objetivo,
si acaso un muchacho perdido,
puedes mirar en su diario,
en abandono con las páginas rotas,
míralo en aquella fotografía
que tanto guardas recelosa,
pelo alborotado, ropa desgarrada,
un pobre corazón de poeta.

Supiste reconocer la postura,
supiste enamorarte,
jamás de los íntimos presentes
de un dios que jamás perdona,
sucumbiste a la intoxicada 
consciencia lunar,
ahí donde nadaron como iguales
tú y el mar,
amenazando este mundo 
aun por explorar,
medianoche en el centro del universo,

en tu vida, en tu cuarto oscuro,
medianoche, resguardando su secreto,
tuyo y mío,
temblando con ambos ojos pelados...



Ilustración: Safo por Charles Auguste Mengin

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