El descenso es un baile peligroso,
prepara tus cuernos
e intenta no ahogarte,
oculta tu nombre
entre una marea de aguas negras.
Pareciera un sueño,
una distracción infame,
pero es un paso a la vez,
ahora que ha muerto
toda alegría,
pueden pasar mil años ahora,
la caída es la misma.
Deshazte de la distracción,
inyecta con rojo el iris de tus ojos,
apremiante, deslizándose en la saliva,
por fuera de la carne,
imperturbable como los huesos,
un destino incierto,
hundido en la más densa
oscuridad.
Y el transcurso parece infinito,
un túnel sin dirección,
antes de chocar con la tierra,
contra su vida inocente,
en tanto giras y la música continúa
ardiendo, en tus venas,
en tu cabeza,
cayendo como una bala sin rumbo,
cayendo en este pozo sin fondo.
El mundo te acerca a su límite,
en seductora ilusión,
un paso a la vez,
cada fecha marca un peldaño,
pero ninguna es certeza,
si al final de la caída,
habrá fortuna o
nada absoluta.
Abandona la esperanza,
cualquier verdad o brillo,
vas cayendo de noche,
más densa, más penetrante,
cayendo sin cuerpo,
carente de alma,
tu corazón se aplasta,
cayendo en este pozo,
cayendo en espiral,
golpeando las rocas
con tus dientes,
cayendo
cayendo
en
este
pozo
en
la
vida
Ilustración: Gustave Doré

No hay comentarios.:
Publicar un comentario