I.
¿Puedes orar por nosotros o por ti?
Cayendo sobre este suelo primitivo,
nadie quiere de ti vengarse,
un relámpago caerá justo a tu lado,
con demasiado tiempo por regar,
como si fuera un puño de malas semillas.
Sin consecuencias para hoy o mañana,
viviendo este momento y atravesando las llamas,
aquí viene el día de ajustar cuentas,
las voces de quienes te rodeas,
un tren desbocado a toda velocidad,
vamos directo al abismo,
la fábula ideal para el millar de infames.
Las cicatrices son amigos,
el peligro es adrenalina,
el caos es la única adicción,
a punto de estrellarnos,
contra el infausto muro de la vida,
un golpe directo en la sien
y todos tus recuerdos serán borrados,
rodando montaña abajo.
Sin consecuencias por aceptar,
el agua del río limpiará la sangre,
hagamos mucho ruido con gritos y navajas,
el caos es la única adicción,
perdiendo la bondad en pos de hacer el mal,
lo más valioso el día de hoy.
II.
¿Aun hay vida en tu corazón?
Movimiento que pasa desapercibido,
secreto incauto del dolor,
llamando a todos los ángeles en el paraíso,
liberándonos de la rabia y el desagrado,
en cada gota van ellos,
en cada gota que se desperdicia,
el pulso parece cesar.
Este es el siglo de la ceguera,
incondicional del ser humano,
andando a tientas por la vida,
recibiendo su fatal mordida,
ay, de los momentos más placenteros,
ay, de la desnudes que ahoga el silencio,
el camino secreto,
el amigo asesino.
He aquí la sangre de los héroes,
cuentos felices en los campos elíseos,
yéndose al carajo en un parpadeo,
y otra vez, arrastrando la bola de acero
de la dulce condena,
deteniéndonos para mirar de frente la
bandera del nuevo orden mundial en llamas,
este es el camino que se urge,
esta es la vida que nadie quiere.
Somos un caso sin resolver,
la pregunta sin respuesta,
irrumpiendo por cada puerta cerrada
y convaleciendo la mente de los vulnerables,
perdiendo la cabeza y facultades,
mentes cautivas de las indulgencias del diablo,
aquí ya no hay riqueza ni vicio,
salvo el humo de ese fuego que a todos consumió.
III.
¿Te pondrás de pie un día más?
Defendiendo al inocente antes de corromperlo,
si el tiempo resulta en vana ilusión,
nuestra esperanza no puede padecer más,
yendo directo filo que parece hambriento.
Esta es una carrera contra el tiempo,
creyendo que todo lo sabemos,
alrededor de este mundo,
en nosotros mismos más allá de nuestro nombre,
la verdad está cubierta con un grueso velo negro,
petrificados en este camino desierto,
sin sol, sin un cielo despejado,
quizá algún día, alguna vez,
sepamos a qué venimos después de nacer.
Pareciera que este siglo no tiene fin,
idealizando la llegada de Cristo nuestro Señor,
por qué terminaría de esta forma la historia,
cuando en cada esquina existe una marca de la bestia,
un arma apuntando en el centro de la frente,
humeando después despertar,
después de dispararse.
Y aparece el anticristo con su mensaje grupal,
únanse de las manos, y rocíen las hogueras con sus niños,
el día de la revancha es una promesa sin contarse,
apagando el sonido con un destello de luz,
absolución, absolución para ti, para mi,
una carrera contra el tiempo,
sin oportunidad de confesión.
Defiende a tus inocentes,
es momento de protestar,
contra la misma sórdida realidad que ataca
con el cañón de la soberbia,
aquí donde tus acciones tienen importancia,
allá, podremos escuchar tu voz en la eternidad.

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