Tienta de nuevo al destino,
tres veces repetidas,
el mismo absurdo agujero,
llantas quemándose,
tan rápido que parece
un sueño de los peores.
Si acaso se trata de dinero,
arrastra tus manos por los muros,
susurra como lo haría un fantasma,
azotando las puertas,
lanzando cuchillos por las ventanas,
y mírame otra vez a la cara,
es tu perdición,
ahora nace con los primeros
rayos de este día.
Por más que desee,
escapar de tus injurias
soy cautivo del misterio
en tus pupilas, del sabor en cada labio,
No me puedo ir,
dices atinar la suerte con tu mano,
repartiendo las cartas,
pero, los gritos nunca callan,
andando sigilosos al anochecer,
nunca te irás de esta casa,
casa del exquisito dolor.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario