Atrapa, atrapa lo que la vida te ofrezca,
una escalera que llegue a lo más alto,
de una carrera sin cordura,
un pasadizo a oscuras y sin dirección,
el dado de siete rostros,
una oportunidad para escapar.
Descifra lo que visitaste en tus sueños,
las miradas, el sonido fuerte de las carcajadas,
la tenue luz que te dirigió por un largo pasillo,
ten la imagen presente de los rostros en tus manos,
un recuerdo cayendo a perpetuidad.
Sólo después de encontrar respuesta,
de reconocer la certeza,
en cuerpo y alma, elevándose encima de todas
las flores en el mundo, de los huesos y su polvo,
el sueño abrirá la voz para ti,
la tuya.
Toma el lugar que corresponde,
tirando de las cuerdas,
aceptando lo que llega,
bueno, mucho, malo o nada,
en un círculo que no tiene límite,
abriéndose en lo denso de la oscuridad,
y pareciese un lago profundo,
con el resplandor de anémonas que caen lento,
y tu aleteo despertará las estrellas de su letargo,
a ti, de tu sueño proscrito.
Ilustración: "Sueño" por Paul Herrman

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