Adorables caballeros,
yendo de un lado a otro,
cazadores sin barba,
volviéndose locos,
casi medievales,
cascos en sus portes,
insignias de virilidad rota.
Ah, estos bellos recuerdos
se volvieron esqueletos,
de tanta juventud tirada por aquí,
vasos en el suelo y fuegos fatuos,
calcinándose en el cielo,
y por suerte o desgracia,
ocultan su rostro al nuevo día,
como si fuese la mejor solución.
Una moneda y nada más,
brillante como el sol que amanece,
piano y cuerdas antes de comer,
si sentenciar no es suficiente,
morir será un presagio de victoria,
donde el cero es la única verdad.
Resistir, resistir,
en nombre de las preguntas,
bebiéndonos a tragos la vanidad,
resiste, resiste,
el nombre de tu adorada canción pop,
la tumba tiene dos lados,
y es imposible permanecer en ambos.
Si hemos el camino extraviado,
el mar es veridico sendero,
extrañando los años fuera de la isla sin nombre,
y si el dueño no es quien dice,
en su sala de barrotes se quitará la vida,
cuidado con afirmar esta gris realidad,
los caballeros no tendrán memoria
del agravio y bochorno.
Pecar ya no es un grillete genital,
bailando bajo el mismo sucio foco,
es un mundo de jóvenes,
persiguiendo el viejo sueño,
la pelea imposible contra el destino,
adoleciendo en su entraña,
e indefensos gritan,
esperando que las estrellas
se vuelvan humanas...
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