Aquí y ahora,
toda esperanza está a la vuelta de la esquina,
andando por un camino de polvo,
donde las plumas de ángeles no levantan,
una promesa incanta,
andando de frente,
el sol colmando la vista.
Hoy, solemos mendigar,
a los sueños faltos de vida,
cubiertos con pétalos desprendidos
a medianoche, apenas con un soplido.
Este planeta continúa girando,
en favor de la virtud,
del silencio, de los días que no vuelven,
y qué obtenemos a recompensa de tanto hartazgo,
la zozobra por una fantasía imposible,
una cobija de tierra eterna,
el retrato mohecido de nuestro fantasma.
Aquí y ahora,
retornando en albor de la esperanza,
algo nuevo y pendiente,
sostenida con fuerza a través de la corriente,
soportando el golpe de la cascada,
el insoportable peso de nuestra calma,
de las acciones pasivas,
de un irrefrenable delirio por desear.

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