lunes, 1 de enero de 2024

COVERTIR EN ORO

 

De lo poco a nada,
verdadera despedida,
convirtiendo la suciedad en oro,
pasos tras la nuca
y el peligro latente de morir.

Lo que sea que digas, 
hagas o muevas,
queda prohibido,
otros y son pocos,
nada tienen por sentir o acusar,
pero su boca parece infinita,
pira de fuego inextinguible,
una bola de cañón,
disparada directo a tu cabeza.

Diminuto, invisible,
cayendo desde lo más alto,
convirtiendo lo deplorable en oro,
los hedores nauseabundos,
los rostros más afligidos,
una estatua amarilla,
de pies rotos como las promesas,
aquí nada brilla,
salvo lo que no se quiere.

Y las palabras cómodas,
suaves de terciopelo,
son para otros,
para ti el filo de los cuchillos,
y ta sediento de dolor,
de otra realidad,
convirtiendo la mierda en oro,
tan sólo para alabar a quien nunca
el amor conocerá,
tan condenado al ahogo de la soledad.


Ilustración: "El Sol" por Edvard Munch

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