No urge conocer a los ángeles,
esos que se manifiestan en las luces del cielo,
y las voces, fuera o lejos de mi cabeza,
el cantar de los que llegan sin avisar.
Sube a mi máquina del tiempo,
hoy cuando los éxitos de la radio
a nadie competen,
ahora, el ruido y el caos son reyes,
luces rojas que anuncia el camino,
la llegada del reino en una promesa
de imaginaciones huecas,
dale motivo de ser,
dale "enter" a los jodidos fantasmas.
Morir es derramar sangre fría,
un cuento de nunca terminar,
sueño diario con máquinas y sus lágrimas,
heladas como mis manos antes de tocar la suelo,
preguntándome en dónde estoy, en dónde podría estar,
y llamando por teléfono sin motivo,
sin mensaje o dirección.
Dale me gusta a las naves que bajan,
si llegan y derraman muerte con sus luces,
seré tonto de no creer,
escribiendo la eternidad en una broma,
en la breve libertad antes de existir,
escribir es forma y el triunfo,
cuando la voz es pobre e insistente.
Aquí, el mañana es divino,
la oportunidad para romper todo sin arrepentirse,
aun con las manos en formol,
con los pies clavados en el suelo,
despiértame si la vida se trata de un tormento,
con mil vergüenzas por recibir.
Cuánta fantasía hay en la paz,
y sangre en la guerra,
cuánta verdad en las injusticias diarias,
una cruz de cabeza derribando el sol,
ahora el futuro y el pasado son la misma vibración,
sin tema o muerte,
dale enter, dale rewind, dale borrar
curando la pena con el sabor magistral de la cebada,
hoy, cuando todo hace falta y nada,
es el hecho comprobado de esta realidad.
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