domingo, 23 de junio de 2024

RATAS

 

Embarnece el día,
con el sol a media asta,
e irrumpen en el mar, 
deslavados navíos con lenta marcha,
yendo a la conquista de un nuevo mundo,
tripulados por codiciosas ratas,
quemando su pasado en un papel.

Y cubren con ceniza su alma,
sin ocultar la erección que les provoca,
imaginan devorarse la riqueza en un bocado,
chupar de otros su inocencia.

Son manzanas podridas,
apestando conforme avanza el día,
se dicen cazadores de oro y gloria,
son ladrones sin monta,
es el momento de la verdad,
cuando la lengua se transforma en versos,
en reclamos para para amarrar el convencimiento.

Pero antes de la calma, está la tormenta,
bramando la culpa, la responsabilidad compartida,
el deseo de matar tras la marea,
y las ratas van a ciegas, 
cayendo sin medir su peso,
sin mediar palabra que no sea algo perverso,
soñando que no son ellos,
donde no son saqueadores.

Y espero, reciban puños de misericordia,
en el fondo del infierno donde pertenecen,
porque en la tierra no recibirán perdón,
o pena, cuando la muchedumbre los condene al olvido,
asquerosos reyes del engaño,
mercaderes de las corruptelas,
que sus lenguas, patas y gritos,
colgados queden en lo alto, 
como hocicos de puercos sangrando.


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