martes, 25 de junio de 2024

EN UN RASCACIELOS

 

Vas a dedicar tus horas,
tus días completos,
a medicarte contra la realidad,
corriendo e intentando escapar lejos,
tan desnudo como naciste,
tan perdido en tu destino.

Maletín en mano,
corbata oscura y camisa blanca,
cabello relamido y sonrisa transparente,
de aquí a la luna en tus ojos,
un merecido descanso a poco del gatillo,
todos esperan en la sala,
por la fiesta a la que nadie invitaron,
y tú, aun respirando.

Ahora, el reloj grita,
la clase termina,
el juego jamás,
cuán profunda es la noche,
reflejando las estrellas en el fondo 
del vaso, yéndose por tu garganta,
y arde, arde hasta convulsionar,
aun cuando todos se fueron,
aun con la vista hacia todo este planeta,
la pregunta es siempre la misma...

Cómo se mide la vida...

Agita con tus manos el fuego,
es gloria, es acoso, es exceso,
soñando con tan pocas posibilidades de sobrevivir,
es el momento del triunfo,
levanta tus brazos,
una sierra de los cortará,
sirve en las copas toda la sangre caliente,
y brindemos entonces por tu victoria,
de cara al reloj,
en el momento más crepuscular,
es todo y nada,
nunca y ahora.

Y disfruta tu momento,
balanceándote en la cima del mundo,
el aire, las nubes, todo el blanco infinito delante,
con la cara tan cerca de la tierra,
jugando una partida imposible con tu destino,
los zapatos boleados, el corte sastre de tu pantalón,
un golpe tras otro en la ventana,
salpicada con el rojo de tus lágrimas,
ay, de todos los pendientes,
de lo que dejas atrás,
tanta energía,
el calor disuelto en un momento.

Y ahora, 
corre lejos,
libre y tan ciego,
desnudo como naciste,
perdido en la corola de tu destino.


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