A segundos de chocar contra el pavimento,
pensé en todos los objetos, en todas las pertenencias,
las fronteras de un país,
las mil flores rosas y amarillas de un prado verde,
las inmensas ojeras del sol cuando amanece,
cayendo de cabeza como cualquier tipo,
tan ordinario y fuera de control,
con una cinta alrededor de todo el cuerpo,
"eliminado", dice, como siempre debió ser,
contando los detalles como si fuese un dedo más,
cortado y arriba,
rodando calle abajo,
devorado por hormigas grandes y rojas,
todas gritan al oído,
aun cuando saben que estás muriendo,
despavoridas por el pavimento,
se van directo al infierno,
bajo el cuerpo tapado con las cintas,
"eliminado", con una sola ley por cumplir,
cuando el cuerpo resulta frágil
dejando los años de juventud,
reyes de la desgana, reyes de la indiferencia,
todo lo que siempre quisiste,
arrastrado de cielo a suelo,
los sueños tan de repente impugnados,
cartas de amor a nadie,
desveladas erecciones sin cumplir adeudo,
aquí y donde sea, andando contra el pavimento,
con la cinta en el cuello o entre las manos,
días tan grises, sucios y fríos,
así es morder la nalga de la mortalidad,
el sabor más rancio, haciéndote vomitar,
"eliminado" vitorean los pájaros hasta dormirse
en un sueño que no es de ellos,
cuando sus colores son iguales en sus plumas,
majestuosos chocando con la pupila,
andar contra y por el pavimento,
estrenando nombre de pila,
una muy mala broma,
en donde todo siempre termina.
Ilustración: Richard Teschner

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