A razón de tu cuerpo blanco,
mojado por la intensa luz matinal,
es un secreto envolviéndo la pupila,
a uno, dos, tres pasos antes de desperar.
Tu sonrisa rompe todo,
amante del círculo solar,
ninguna fortaleza podría contenerte,
tan sólo un cambio de piel,
mía o tal vez,
nadar en la misma pesadilla.
A partir del olvido,
imposible es regresar,
a los tibios momentos,
de la memoria caduca,
ahora, refugio de lamentos,
una amenaza para el futuro,
ahora, las intenciones son secretos,
vueltas todas en pestilencia.
Desvanece ya,
terror bajo la piel,
a mis ojos, una y otra vez,
tierra baldía, devastada, tristeza,
si tu cuerpo es resurrección,
se queda entonces en mis manos,
ya no es insulto o intento de taxidermia,
porque de mis palabras,
nada crees, nada para ti son realidad.
Y los días, son todos enfermedad,
un laberinto, una trampa,
donde la salidad es una puerta falsa,
y esta ciudad con sus calles acorraladas,
son pena, son una pequeñisíma caja,
en donde guardar aliento no satisface,
lo siento, fuiste comunión entre carne y sacrificio,
lo siento, fuiste la visión del espíritu,
fuiste una vida realizada,
y ahora, ya no.
Tu sonrisa rompe todo,
amante del círculo solar,
ninguna fortaleza podría contenerte,
tan sólo un cambio de piel,
mía o tal vez,
nadar en la misma pesadilla.
Tu sonrisa rompe todo,
amante del círculo solar,
ninguna fortaleza podría contenerte,
tan sólo un cambio de piel,
mía o tal vez,
nadar en la misma pesadilla.

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