martes, 7 de enero de 2025

ALTERCADO

 

Jamás miramos la calle en ambos sentidos,
a pesar de tanta advertencia,
no podemos anticipar ninguna intención,
no podemos detener el soplido del viento,
que nos trae y lleva,
sin ninguna explicación.

Ay, con tantas palabras sin escucharse,
una mordida directa en el polvo,
y los dientes al aire,
tan sedientos como perros llorando su rabia,
como opuestos esperando acribillarse.

Y aquí espero,
para gritarte mi miseria,
aquí espero,
para saber la calaña que eres,
en tu mano, una punta de navaja,
de la mía, que se rompan los nudillos,
son carne y hueso devorándose
a sí mismos.

No puedo sacarlo de mi cabeza,
el ímpetu por la cacería,
sin saber por qué tendríamos que matarnos,
si nacimos para ser hermanos...

Así es el sabor amargo,
decidiéndo odiar un poco más,
cada día con sus horas,
por qué no logramos entendernos,
a pensar de las reglas,
de todas las leyes, 
incluso por la navidad,
vamos directo a enfrentarnos,
sin mitigar nada,
nada hasta matarnos.




Ilustración: "Senderos de gloria" por C.R.W. Nevinson

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