Ayúdame a meditar,
a vestir con elegancia,
una excusa en mil mentiras,
alguien de categoría,
tan sólo quiero morir.
Ocúltate,
estimulantes por miles,
un rostro entre millones,
fumando frente a ojos de piedra,
el mortero espera,
con su fuego purificador,
un largo juego como el de ayer.
Alguien tras la luz,
traje y corbata,
mil fotografías,
tanto dinero como memorias,
pistoleros tras el horizonte,
no hay lágrimas que aguanten,
este pequeño odio que
suspira para no desaparecer.
Tantos los dichos,
palabras huecas,
en este amor
nada mentira es,
ojalá sólo dure la eternidad,
contemplando en el aparador,
el musculoso cuerpo
bajo la corbata y traje sastre.
Oh, que tragedia,
la intención de salvar el mundo,
cuando eres parte del problema
y no hay otro diablo como tú,
vamos a volar,
vamos a beber,
nadie más vendrá,
oh, la misma tragedia,
atrapado en el cliché,
tan común,
tan salvaje.
Ilustración: "La Sirena" por Howard Pyle

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