Esperado tanto por saber,
por sentir, algo nuevo este día,
tras el ruido que aborrica las calles,
tantas y grandes esperanzas,
qué puede salir mal.
Tantas malas intenciones,
disfrazadas en voces acalladas,
espesando el aire,
interferencia de esa que mata,
te roba la mente,
te roba el alma.
Algo va mal,
te persiguen esos animales,
de mal aliento y deudas largas,
si es momento de pelear,
prevalece antes correr,
si acaso crees
en un espíritu más grande,
cualquier lucha para ti,
se volverá un acuerdo espectral.
Piensa más,
nadie te obliga a lo contrario,
hemos compartido demasiado,
estos días de tardes calurosas,
las noches de lluviosa oscuridad,
piensa más,
costoso es el tiempo,
y yo quiero escapar de este mundo.
Dime,
quién de nosotros es el cazador,
empuñando la herramienta de
la final destrucción,
te suplico,
piensa un poquito más,
antes de actuar al revés,
dándole la mano al diablo.
Escoge tus días,
porque nada es casual,
ojos morados y labios helados,
nadie debe, nadie solapa,
esperando tanto por saber,
si el precio es información,
si he dejado la fecha en paz,
un disparo de luz,
directo entre los ojos.
Cargar con el pensamiento de otros,
no es un peso fácil de llevar,
saltan todas las alarmas,
un golpe directo al corazón del estado,
solapaste demasiado,
con la cara sobre el pavimento,
quedaste esperando.
Mira tras tus ojos por la ventana,
las curvas en descenso,
piensa más,
si vale la pena poseer este mundo
sin otra alma que acompañe,
algo va mal,
las persecuciones,
despilfarros y bocas hambrientas,
el mundo gira y gira,
siempre de noche y en reversa.
Trae entonces de tu luz,
piensa más,
entusiasmo, esperanza,
suelta las armas,
mis dos manos en blanco,
mi bandera,
mi tratado de rendición,
si los países van a desaparecer,
abre los ojos,
ya no te dejes engañar.
Ilustración por Wilhelm Heinrich Detlev Koerner

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