jueves, 12 de junio de 2025

CUATRO DÍAS DE LLUVIA

 

Qué tienes en mente,
si en tus huesos andas roto,
qué dices sólo por hablar,
frente a un espejo opaco,
cayendo hasta golpearte 
contra el suelo,
porque en tus manos,
el vacío es aun más grande. 

Corta las mañanas al mismo tamaño,
y las nubes dirán la verdad,
son cuatro días de lluvia 
atorados en el párpado,
si nada es importante,
ojalá puedas reír como antes.

Vas lamiendo las heridas,
dejando atrás tus restos,
cuando el río todo lo arrastre,
cada aspecto, bueno o malo,
habrá sido reflejo de lo que fuimos,
lo que seremos bajo el sol,
ahí, frente a nuestros ojos.

Qué dice el gris pegajoso,
riendo sin control,
piel sin nombre o esperanza,
desprende una voz esta lluvia,
alimentando los planes,
de quienes jamás despiertan.

Primer día,
este ahogo impide la lucha,
es una y mil esquirlas,
piensas antes de desaparecer,
cuando el eco es pura ilusión fría,
un agujero sin luz ni devoción.

Segundo día,
a ciegas andando,
de cuando estás lágrimas trémulas
bajaron por las mejillas,
tras el resplandor que todo mata,
qué fue de la promesa de tibieza
y calma, de alivio a pesar de la tempestad,
un futuro dedicado a predicar lo contrario.

Tercer día,
imperceptible como la intención,
sea un descuido, aire que lento escapa,
otro intento fallido de traición,
no basta con prevenir,
poco le importa a las aguas,
si el daño permanece o se cura,
cada cicatriz es una historia
que poco a poco se olvida.

Cuarto día,
tiemblan las máquinas,
nada pueden detener,
salvo numerosas vueltas
alrededor del planeta,
demasiado tarde,
la lluvia no parará,
va y se lleva cada deseo,
los que esperan hacerse
de un lugar en este mundo.

de una voz.


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