Estas son las palabras,
saltando del mapa,
vas directo a la tempestad,
sin un ángel como guía,
en este mundo,
sobrevivir es pura intuición.
Buen intento,
luchar con el corazón en mano,
cada día a las siete de la mañana,
vas y vienes de tu casa,
es tu cuerpo una pieza más
en el rompecabezas de tu interior.
Ladrando entre fechas,
de tu mano tiembla la pluma,
andar en círculos eternamente,
dígase entonces,
cuál es la verdad y qué debe
permanecer guardado,
y le ladras al sol y a la luna,
ladras a los coches,
a cada persona extraña,
y ladras, ladras,
sin rastro de tu voz.
Qué dice la inspiración,
cuando todo te engaña,
intercambiando un juego por otro,
pelota por yoyo,
peluca por corbata,
el silencio es victoria,
cuando apuntas el arma,
esa bala da directo entre los ojos,
y pestañeas hasta dormirte otra vez.
Estas son las palabras,
una, dos, tres,
números invertidos,
al fondo de tu bolsa de mano,
en el fondo de un vaso,
buscando trabajo,
escribe cada paso,
cada suspiro,
cada pensamiento sin serlo,
es el proceso,
zafa tu cabeza,
y vuélvela humana,
hablarás por horas contra la pared,
horas que se vacían pronto,
hablarás con estas mismas palabras,
sin que dejes nunca de ladrar,
ladrar a quien no conoces,
ladrar a lo que puede o no suceder,
ladrar a quien ames,
ladrar cuanto escribas.
Ilustración: "Hombres Lobo" por Maurice Sand

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