domingo, 22 de junio de 2025

EDIFICIOS

 

Huyendo entre pasillos,
la música no apaga,
estas intenciones son mínimas,
si tú bailas,
cada luz eterna brillará.

Vivimos en hermosas ciudades,
grandes, caóticas, avanzadas,
fluyen los cuerpos al despertar el sol,
cimbrando las planicies en sus vidas,
con todo el café que puedan pagar.

Escribimos nuevos villancicos, 
donde el calor se come todo,
sostén los documentos,
saltarán por la ventana,
se convierten de huesos en pájaros,
a través de las olas durante la noche.

Tal vez, 
alguien más vigilará,
cada historia hasta que sea verdadera,
tentando la suerte con el destino,
cuando de la puerta nadie pasa,
tal vez,
todo sea imaginario,
ya no puedo esperar,
esperar la eternidad,
para nunca jamás hablar,
por lo que todos tienen
y sólo pueden soñar,
un deseo personal,
una secreta intención,
tal vez, 
tal vez.

Deformé las caras,
a salvo de monzones, 
aplastando cabezas,
protegidos de aironazos, 
en nuestros prodigiosos edificios,
titanes y rascacielos,
con toda su tristeza dentro.

Vamos o no,
bailando a ningún lugar,
afuera la noche arrecia
como una fuerte marea,
vivaces y cegados,
con susurros en vez de palabras,
cuán cobarde eres,
escondiendo los cuerpos,
en alguna canción en el cielo.

Quién se enamora de las paredes,
pendiendo directo hacia la oscuridad,
siéntate a la mesa
y permíteme comprender,
si soy hombre o animal,
aquí no hay selva,
sólo este edificio particular.

Tal vez,
sea momento,
irás hacia la cocina a preparar la comida,
vamos a bailar, bailar entre las llamas,
con luces que nunca extinguirán,
se va lento, lento,
quemando remanentes de esta civilización,
aquí se queda el sentido,
tal vez,
en la guerra también haya fortuna,
acallada fiesta,
orinando las esquinas,
edificios brillantes y majestuosos,
cuidado, 
tal vez,
quedan a oscuras 
como cicatrices
en silencio.



Ilustración: "Calle principal de Copenhague" por Harald Engman

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