Qué hice,
con las noches que me prometí,
condenadas a un sueño infértil,
tirando por la borda
cada intención de triunfo,
enloquecido deseo por devorar
este mundo y alrededores,
de felicidad más allá de morder,
todos los días,
la mano que alimenta.
Qué hago,
en este momento,
cuando busco sin encontrar,
en este mundo despojado de color,
con el corazón muerto en las manos,
en ofrenda tardía,
sin nombre, sin vocación,
sin encontrarme fuera de
dichos egoístas,
sin saber la comodidad
de ir alegre y complacido
con la vida tal cual es.
Qué haré,
sino esperar en la mente,
con los ojos donde el cielo
es uno con los mares y la tierra,
mi aliento es veneno,
quema, lacera, es navaja,
fragmentada imaginación,
en un deseo de carne y hueso,
un brillo sucio,
una estrella negra,
un hilito de sangre,
descendiendo.
Ilustración: "Stańczyk" por Jan Matejko

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