miércoles, 17 de junio de 2020

LA SONRISA FURTIVA


Andando por las calles,
solo de noche,
con el latido de tu corazón
 entre los dientes,
miraste lo que nunca
estuvo ahí,
una luz que nació
en tus ojos.

Mírame en la pupila,
como un animal renací,
entreteniendo el hambre,
con pesadillas,
fui humano y
mis errores jamás corregí,
fui como todos en mi especie,
la bacteria del juicio final.

Partidarios de la muerte
y nunca lo supimos,
realizando el ridículo,
divagando entre carcajadas,
tanteando una fecha,
permitimos llegar el futuro.

El amanecer no concede
otra oportunidad,
requiere un sacrificio,
luchar con uñas y dientes,
un rito peligroso,
el sol parece despierto
mientras yo agonizo.

Son las necesidades,
tan humanas como reales,
imperio de la adversidad,
invitación a la deriva,
complicando nuestras vidas,
sueños que se rechazan,
tras la sonrisa furtiva.

Quedando a solas
en la oscuridad,
discutiendo con nadie,
en mi sombra
atoré las palabras,
obtuviste un señuelo,
oportunidad para reiniciar todo,
tu camino fue vanidad y deseo.

Vana esperanza
cayendo como la lluvia,
perdiéndose entre
los charcos y huellas.

Nunca deseé reconocer,
mis fallas,
ahogaste tus lágrimas
con arena y sal,
un mito de tu anhelo,
un amor solitario
gritando en la bruma:
soy el simio,
el necio,
el hielo,
el silencio.




Ilustración: Fragmento de Alicia en el País de las Maravillas por John Tenniel

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