Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
domingo, 21 de junio de 2020
VIBURNUM
tercera parte de la trilogía
del hada verde.
Fui el sueño de un pájaro.
Antes de gritar.
Un ángel numerado,
vida en otro planeta,
a kilómetros de aquí,
donde late mi corazón,
pasaporte de mentiras,
cifradas en tu mirada.
Luces extrañas en el cielo.
Hoy mis ojos lo saben,
fue un plan,
para engañar este mundo,
un prodigio de palabras,
el tiempo sacrificándose,
lo supiste una vez,
y luego cada hora,
el bien común es un planeta
atiborrado con ficción.
Llámame por otro nombre,
normal de tráfico pesado,
virando en callejones,
oliendo la cloaca,
mi rostro de rata.
Sálvame con tus manos,
quema la cultura,
grita directo en mi cerebro,
míos son tus días,
los que tuve se murieron.
Parece no tener sentido,
tan diminuta consciencia,
el viento helado,
noches eternas,
así, destacando la vejez,
las ideas,
resguardando luz de centellas,
no contengas lo que quieres,
cruza un alfiler por mi ojo.
Sana paranoia,
concluyendo a tiempo,
a punta de pistola,
no tenemos sentido,
abandonamos las métricas,
completando los números en el mapa,
una serie de pistas borrosas,
el sentido contrario
a tus deseos de extinción.
Todos los problemas,
solucionados con
una lluvia de verano,
esperando no caiga
sobre la tierra el planeador,
una descarga eléctrica,
igual a tus sentimientos,
es de noche y no puedo esperar,
vamos contra el viento,
piloteando la visión.
Sobre el tablero,
un dirigible intercepta la torre,
jaque mate,
dos colores,
siete de espadas,
as de corazones.
¡Oh, que triste!
Sí, es verdad,
como una columna inclinada,
levitando como pluma al viento,
será tu sangre,
chorros de tinta,
será una masa de carne,
instrumento de supervivencia.
Imagina una respuesta,
para tu mejor test,
radical experimento,
habremos de caer,
desde el pico de la montaña,
directo en el cráter
son nuestras emociones,
maniobras torpes,
cuéntame lejos,
vestido con el agujero negro,
ay, de la vida en la tierra.
Apaga tus sueños,
no delates la extinción.
Apaga tu cuerpo,
no muevas de lugar tu anhelo.
Apaga tu mente,
no vuelvas a caer.
Caminaré,
desconociendo el miedo,
encapsulando mi voz,
bajo una leve mirada,
los días parecen no durar,
oh no...
me caí.
Ilustración: La Quimera, por Gustave Mareau
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