martes, 9 de junio de 2020

UN DESTINO


Habremos de estar locos,
perdidos o muertos,
desde la cola a la trompa,
moviéndonos en silencio
aullando al sol en la oscuridad.

Imitando la vida humana
y perdiendo el control,
humedeciendo este sueño,
para sobrevivir entre dientes,
es insulto y es carroña,
sangrando la cosecha,
desde los colmillos,
la vida es un lamento.

Parece distante,
imaginar la redención,
el alma puede resucitar,
pero hoy,
ahogarnos es mejor opción.

Vemos en la masacre,
un hogar,
nuestras voces son cortejo,
y la sed, calumnia,
bajo el imperio de la chusma
somos los perros,
andando sueltos por las calles,
y morimos,
cuando el parpado sueña
nuestros deseos.

Iremos corriendo,
aullando afuera,
cuando el ocaso toque
la punta de nuestros dedos,
y pregunto, si habremos muerto,
dígannos imbéciles,
mocosos sucios,
ardiendo con desesperación,
vamos y vamos,
exhalando.

Terminó el verano,
le aullamos a la luna
con el sol arriba,
terminó el brillo,
revelando los despojos,
este inverno será perpetuo,
y nosotros,
los perros,
perseguimos un destino,
compartiéndolo con lágrimas
y un corazón,
que sea nuestro.


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