lunes, 17 de agosto de 2020

EN LOS HOMBROS DE ATLAS


Descontando el tiempo,
no en el rostro de manecillas,
sino con mis dedos,
tirando migajas de arena,
desde la ventana en mis sueños,
nada puede ser igual...

Quiero que mis palabras,
guarden el sabor de la nostalgia,
quiero mis palabras,
impresas en papel,
quiero se vuelvan ceniza,
escritas con mi propia mano,
llenando una bolsa con deseos,
tal vez de aquí me caiga,
con la mirada puesta sobre la nada.

Mis dedos tiene agujas,
enterradas en sus puntas,
orar es fácil,
con ambos ojos en blanco,
resbalando la lengua
sobre un cuero negro,
cuando el alba alcance,
estos sueños románticos 
habrán muerto.





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