Dame un momento bajo el agua,
una vida entera,
antes de nacer de nuevo,
antes de saber que todo estará perdido.
Respiración arriba,
estrellas abajo,
un largo camino a emerger,
deseo interminable por volar,
tirando mis deseos,
por la borda más cercana,
antes de humedecerme los labios.
Una noche cualquiera,
preciosa a la luz de la luna,
detengo mis intenciones de volver
a un lugar común,
escribiendo sobre mi piel,
contemplando la copa vacía.
Y resulta plausible,
sobrevivir una eternidad en
las profundidades,
sin respirar, devorando nada,
es un sueño embelesador,
contemplando el filo de la navaja,
este mundo es azul.
Despierto para empaparme la pupila,
con la espesura de las nubes,
un imperio perdido desde siempre,
eco en el fondo,
un manto saciándome la sed,
un rayo apenas visible,
de luz y estupor.

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