sábado, 21 de agosto de 2021

PERSONAS

 

Alba. Siete cincuenta y ocho.
Mirando tras el espejo,
más allá de mi piel y bacterias,
busco desaparecer,
ahí donde no quisiera nunca ir.

Personas, afuera en la calle,
detenidas haciendo fila,
está el vecino francés
y su esposa delante,
esperan ambos por aprobación,
junto a un niño que quiere 
ir su salón y aprender de historia,
viviendo aquello que los libros
enunciarán apenas como un malestar.

Y mi piel parece temblar,
en cuando decido exhibir algo 
más que la verdad,
esperando descubrirnos la cara,
el pecho y los talones,
evolucioné al siguiente peldaño emocional,
y ahora, no tengo idea,
a dónde debo ir.

Personas, disculpen la falta de respeto,
no soy más que un animal,
enjaulado y despreocupado,
viviendo en cómoda soledad,
cuando todo lo que digo es mentira,
y sólo busco desaparecer,
ahí donde nunca quisiera ir.

Y el alma está al desnudo,
sola en el frío pavimento,
por favor, que los siglos se detengan,
sería reflexionar todo
lo bueno que hicimos,
mientras tengamos vida,
porque el tiempo nunca,
nunca dará las gracias.

Alba. Ocho cinco.
Están las voces, 
tantas, expandiéndose en el eco,
el momento es todo y su recuerdo,
instante explícito en la historia,
créanme cuando digo,
para beber del veneno
no requieres explicación.

Y dirán, tienes una deuda con nosotros,
son libres para despotricar,
perjudicando con las manos,
quiero saber si alguien afuera,
podrá perdonarnos,
nos debes una explicación,
cuando nadie espera guardarse
las palabras en la bolsa de sus sueños,
podrá alguien creernos.

Ahora, cuando todo es cierto,
el encierro, la enfermedad
y su estrago en nuestras cabezas,
¿podrá alguien perdonarnos?

Todo ha sucedido,
tú, con tu cuerpo desnudo en el cielo,
yo, arrastrando sin ganas,
todo lo que aprendí en el salón de clases,
por todo el suelo.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario