Me siento honrado de estar vivo,
vivo y esperando,
el sopor que anuncia el amanecer de los días,
se juntan las palabras en mi cerebro,
siempre tan calladas.
Quiero escapar,
de este mundo y de mi mismo,
apretando las imágenes en mis ojos,
los anuncios y mensajes,
las jeringas y líquidos,
ahora soy un paría refutado,
y todo por un destino,
esperando mi momento,
y cuán triste en verdad estoy,
porque este ya ha pasado.
De esto tratan las horas,
perdidas entre las venas del aire,
fragor de alucinaciones en mis párpados,
corriendo a la velocidad del rayo,
en el cuerpo de este mundo,
contagiado por humanos,
en el cuerpo mío,
y quisiera ser más listo,
crear y destruir en el mismo suspiro,
la extensión de un solo párrafo,
pero qué tengo,
sino mil dudas arremolinándose
en mi propia fantasía...
la nada oculta
en un par de manos vacías.

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