Estoy cansado,
de tanto fracasar,
de tanto escuchar lo que hay afuera,
de no ser un buen cristiano,
delegándole la bondad a otros,
estoy harto de dormir con
un parpado levantado.
Espero un golpe mortal,
que me haga descansar,
detenga el tiempo que se me
va de las manos,
llevándose mis sueños a donde
no pertenecen,
lejos en el interior de alguna nube,
buscando una explicación
para esta vida.
Delgadas complicaciones,
esas que no se ven,
pero temes cada día al despertar,
cuando las horas se vuelven ceniza
e inservibles terminan.
Todo es una mala escena
en mi destino,
difícil de confrontar,
quiero escuchar respuestas,
pero el único sonido es el silencio,
y qué es el silencio,
cuando equivale a ceguera,
a inmovilidad,
un grito ahogado en la oscuridad.
Complicaciones que se tiñen
de un color inesperado,
golpeándome en la cara,
y ahora estoy callado,
esperando eso que nunca llegó,
aun con los años encima,
con más dudas que nunca.
La vida es una continua derrota,
infalible antes de despertar,
golpe, golpe mortal,
aquí sólo hay ruido,
y sangre que se torna en un brillo,
debe ser la Sangre de Cristo,
y no puedo detener el miedo,
mirando por ambos lados,
nadie podría saber,
todo el caos que guardo.
es mi corona,
clavada en el corazón,
y me duele tanto,
tanto...

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