sábado, 12 de agosto de 2023

AIRE

 

Tengo los minutos de mi lado,
un poco de fantasía e imaginación,
saltando del último piso,
un par de manos gigantes cabalgando
el aire bravío.

Y pretendo arrancar de lo que está 
formado el cielo,
el entramado de la realidad,
rasguñar sus bordes hasta lograrlo,
realizando por mi mismo,
la tragedia y resurrección,
de la madre de todas las violencias.

Me da por besar lo blanco y negro,
cuando escribo en la página
que nada tiene,
salvo un limbo sin nombre,
un paraje solitario y nevado,
por el cual avanzar.

Todo parece un sueño,
una oportunidad para modificar el mundo,
cada pregunta es un ojo abierto,
entre el sabor añejo de las uvas
y la máquina de un insoportable ruido.

Así nacieron maravillosas palabras,
una noche como cualquier otra,
bajo la sombra en mis párpados,
oscilando entre el suelo y el cielo,
desbaratando muros,
imponiendo fronteras,
aun cuando todo es mentira.

Es tarde para perdonar,
en este mundo tan furioso,
aquí viene la avalancha,
sin labios pero con colmillos,
y me voy con un ojo abierto
y otro pendiendo solitario en el aire,
aquí nada queda,
salvo otra pelea por ganar.


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