Una sombra lleva tu nombre,
el color de tus ojos,
moviéndose tan grácil,
como resbalas el pincel por tu lienzo,
los huesos de un deseo.
El verano es intento morboso,
por robarte una idea,
no pierdas el camino,
susurrando en mi oído,
sabor de vino, de malta,
dispara en camino al polvo,
puede que la noche,
dure hasta el final de los tiempos.
Apaga la luz,
cierra los ojos,
pronto se quemará tu cuerpo,
las palabras son la fuerza,
y tus colores el motivo,
un manifiesto en el trazo de tu mano,
ahora que batimos por sobrevivir,
ahora que la sangre inunda tu lecho.
No es cuestión de vanidad,
eres la máscara que erige el triunfo,
la piel viva en el aire del desierto,
envolviendo los sueños que quedan en el mundo,
la tinta, el oleo, los intentos,
agua cristalina y el cuerpo perfecto,
hermoso y desnudo,
moviéndose como tu mano,
manchado el lienzo.
Tus castillos tienen gruesas paredes,
sin torres que puedan cantar,
laberintos de pasillos sin retorno,
apaga la luz y sincera tu testimonio,
un vaho apretará cada sentimientos
alrededor de tu piel,
corazón, eres la razón de los mortales.
Es lo que veo en tu pintar,
aun si omites el sonido de tu voz,
aun si reproduces la mitad del universo,
destellos, nebulosas,
la punta estrecha de una estrella filosa,
asesina este corazón,
y concédeme un último deseo,
libérame del miedo.
Aun si nadie es capaz de atestiguar,
la obra de tus silenciosas entrañas,
nos quedará reserva,
quedará tan eterno un color,
y podrás utilizar tu talento,
levantando un mundo nuevo,
con la sangre manchando tu lienzo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario