jueves, 31 de octubre de 2024

MIENTRAS EL CIELO ARDE ROJO

 

Cuál es el valor de esta vida,
en presencia del coloso que todo devora,
con lágrimas que resbalan calientes,
cuál el sentido de añorar la belleza,
por soñar con el comienzo de todo,
hoy, es el día del jucio,
es la caída sin final.

Qué hemos hecho,
tras ser arrebatados del útero 
a mitad de la peor la tormenta,
sino perjudicr a quien nos consuela
con su tibio abrazo,
el humo en nuestra boca es veneno,
a salud de los amos de la guerra.

Y se aproxima lento,
el destello cegador,
sumergiéndonos en sus aguas de sol,
la visión insoportable de pasto derretido,
huesos de los que extraemos inagotable calor,
ramos con pétalos de arrugas negras,
bajo un pasmoso cielo,
el horizonte cercado por la onda.

Te suplico, antes de continuar,
enseñame andar con los párpados en llamas,
siguiendo la acción de la sombra,
el concreto es frío, es sereno,
te llamo a ti, 
madre de lluvia, 
porqué ha de ser, tu tortura,
porqué en tus manos la sangre
de los que nada temieron,
incluso antes de despertar 
en un grito.

Guíame en esta carrera por sobrevivir,
apenas y  una sonrisa dibujada,
cuando pase el humo,
encontraremos perlas quemadas,
en este reino de mentiras blancas,
mientras el cielo arde rojo,
y nos devora este destino.



martes, 29 de octubre de 2024

AYER EN LISBOA

 

Si el sol vuelve a ponerse,
sabré que tan vivo estoy,
de pie al umbral del olvido,
esas oportunidades inalcanzables 
que provee la juventud,
los mejores tiempos en la vida,
esos que dejé por siempre atrás,
ayer, una opaca tarde en Lisboa.

Andando con los ojos cerrados,
escuché el cantar de los pájaros,
la delicia de su lenguaje,
un cuervo fijó en mis sueños,
colosal ceniza entre nubes,
consagrado en la sombra,
allá, donde lo imposible sucumbe.

Cuando la noche se detuvo en las calles,
animales tomaron con sus gritos el aire,
como en un sueño sin reparo,
intentando por cada medio escapar,
este ahogo es uno,
mil colores que remiten siempre al ocaso,
la posibilidad agotada,
para sanar el pecado de los muertos,
ayer, fue jueves en el mundo,
hoy, lo es en Lisboa.

Ahora, es la garza quien erige vuelo,
contra toda tempestad en el cielo,
su aleteo, es monstruoso eco,
ceniza que surca las ondas,
en la voz, en la nostalgia que tanto hiere,
cuán caritativo es el Señor,
primer ay última evidencia de auténtico amor.

Es la vida, inmortal promesa,
fuego de un fénix que a la noche jamás teme,
es hoy, cuando el viento es terno,
y los campos tan floridos,
amanece pronto con luz brumosa,
aún cuando el mundo parece tan grande,
habrá un sitio en el cual esperar,
con los ojos puestos en el cielo,
pero no es hoy cuando el milagro sucede,
sino ayer, ayer en Lisboa.



viernes, 25 de octubre de 2024

OCASO ES ESTA NECESIDAD

 

Desaparecer tras la luz,
en el regocijo del sueño,
lo que dure saberse vivo,
en el dormitorio,
en el silencio.

Qué podría imaginar, 
tocando lo frío de un cristal,
si la vida se escapa de un suspiro a otro,
en aquellos días cuando la juventud
y el amparo eran uno,
cuando parecía tan lejano este presente,
la pesadilla de un futuro acometido
en el mayor ocaso.

Qué fue de cada bendito recuerdo,
tan sólo un parpadeo, una necesidad,
dejar el pasado atrás,
con la mayor valentía, absoluta,
exigiendo sea tal,
aunque las cadenas sean inmensas,

para vagar alrededor de este mundo,
girando indiferente y sin dolor,
con el mayor sincretísmo,
y cuanta su frialdad,
que carcome con filosos colmillos,
tras el cenizo velo de la noche.

La dignidad y tener significado
para esta vida, es la búsqueda,
es esperanza que agota,
librarse de las lágrimas,
sacrificar breve gozo,
a cambio de horas de angustia, 
saliendo a enfrentar cada rostros,
las voces que se vuelven lamentos,
y si acaso, la desnudez es castigo,
cuál es el motivo de caminiar
diario entre el fuego.

Lento levanta sus fauces la sombra,
abrazando con su sábana de certidumbre,
cuál es la verdad y cuál el camino,
lo ideal o cercano a un futuro,
desapareciendo tras un rastro leve de luz,
espejismo en el centro de la pupila,
es ocaso esta necesidad,
de un consuelo,
de surtecilla para variar,
si acaso de luz,
pero esta luz nunca abriga,
nunca.



Ilustración: "Paisaje tormentoso" por Penry Williams

jueves, 24 de octubre de 2024

CAMINANDO HERIDO (1:00)

 

Cuidado si al volver la mirada,
cada paso que te lleva es uno de ayer,
cruzando caminos de lodo y penumbra,
cuidado si volviste sin cerrar los ojos,
a través de las calles abundantes de fuego,
una figura espera tras los despojos,
como un espejo roto que lleva tu nombre,
un forajido quebrantado,
un muerto que aun respira.

En cara de los astros,
un arcano mayor de mirada gris,
su rostro golpea duro contra el suelo,
entre las cenizas de un sentimiento,
ahora vago carente de nombre,
atrás quedaron las horas de triunfo,
de acogedores sueños,
en asfixia por una pestilencia
que pronto se quemó,
listo para el castigo,
caminando herido a pulso y desatino.

Fácil enloquecer,
apreciar por el rabillo del ojo
un rostro asomado en la puerta,
cuando nunca estuvo ahí,
nunca estará con su mortecina blancura,
con la mueca de hinchados labios
mirando en el fondo de la oscuridad,
y tanto castigo es imposible,
para un mundo que todavía no se extingue.

Ahora, los días terminan pronto,
pisadas que no desisten a la necedad,
rastro del cristal, es el cuerpo,
pies de carne roída y fría,
hoy, toda ventaja
es un puño de mentiras.

Noches y noches de pie a la ventana,
cristal desnudo que observa directo al futuro,
tratando de abandonar la quemazón de las horas,
muertas, en silencio y costosas,
para cuando el alba sorprende con su corona,
atrás, la reversa, tocando frío esa ventana,
sin lugar más a donde ir,
más importante, más perecedero,
si acaso se trata de un sueño,
aquí empieza el rastro de sangre,
resbalando delgada,
a seguir, 
a continuar, 
a dejar...


GIRASOLES

 

¿Cuál es esta sensación?
Un golpe fuerte en el pecho,
incontenible sentimiento,
si acaso tiene nombre,
brotando directo en un sueño,
los párpados no son obstáculo.

Es momento que amanezca,
la vida viene en un parpadeo,
en cada palabra ida con la brisa,
el sol se enreda con tu mirada,
diente de león, margarita, tulipán,
en tus pasos el brillo anuncia,
algo brillante por suceder.

Ilumina alto en su cuello,
de ayer hacia adelante,
sin remordimiento ni arrepentimiento,
los instantes magníficos que son recuerdos,
preciosos, únicos, 
incapaces de volver, 
especiales como mil girasoles,
en la pradera infinita de tu memoria.

El sol abraza a quien
le sostiene la mirada,
preguntándonos,
cuál sentimiento sustituye el desazón,
cuál es el nombre de tus hijos,
si no eres sus lágrimas,
pregunto, cuál sueño te trajo aquí,
a través de las nubes grises,
aliento frío cuyo beso es felicidad.

Ven ahora y no dejes de sonreír,
de los primeros rayos,
toma cada latido,
atrás quedó la noche estrellada,
pronto, se cumplirán tus promesas,
un deseo maravilloso,
cada hora es una pequeña esperanza,
jamás, jamás se romperá.

Y es momento que tus mañanas brillen,
seguidas por mil girasoles,
a donde quiera que vayas,
habrá luz en la pradera inmensa de tu vida,
trota fuerte la canción,
esa que da vigor a tu corazón,
la vida es una y preciosa,
todas tus mañanas, 
todas tus mañanas
etenamente brillarán.


MURMULLO DE FANTASMAS

 

Luna alta,
a mitad de esta noche,
la ventana en mi corazón empaña
tras el arropo de un aliento,
golpea, golpea hasta romperlo,
y apenas, es un murmullo,
lejos de cálida inocencia,
lejos de un cielo canela de gozo.

Habitar el mundo con las manos vacías,
es natural, como respirar el aire,
como sangre que fluye por las venas,  
para una mente sin brillo,
ahogar en su silencio los miedos,
es refugio de secretos,
son moscas revoloteando en el aire,
es aire, es fétido aliento,
la verdad queda fuera del 
alcance de la mano,
mortal y humana.

No hay consuelo para este congojo,
un juego de mesa a elegir,
solapas de cartón, 
peones de madera,
un juego a destino,
contra el tercer ojo,
contra la refulgente estrella,
vergüenza marcada en el rostro
de esta tierra sin alma,
moviéndose inerte alrededor del sol.

Giran los dados en color azul y rojo,
tiritando en la palma de cada mano,
pálidas como un rostro en el espejo,
invocando lo que no pueden entender,
nombrando las capas del ego,
lágrimas encendidas en gritos,
ahora, es más roja la sangre,
más hirientes las voces,
cuando el acto de amor es misericordia
o la peor vejación cometida.

Y sucede en un murmullo de fantasmas,
donde las paredes fingen soñar,
en la corazonada ríspida,
un aliento frío en la cara,
reflejo para esta luz de luna,
yéndose con alas transparentes,
de cristal brillante y roto,
dejando nada por perdonar, 
cuando nada existe en realidad.

Tras cada muro, 
el murmullo de fantasmas,
saluda muy hondo en la oscuridad,
este miedo es perpetua burla,
creciendo bajo un cuerpo de piedra,
desazón que recita esta 
pasión por lo imposible,
en la mirada perdida de la luna.



Ilustración: "Detalle de El Cuervo de Edgar Alan Poe" por Gustave Doré

miércoles, 23 de octubre de 2024

EJECUTOR

 

Cuán pesada y repentina frialdad,
cayendo directo en la tierra,
poseyendo cada mirada
para envolverla con el fuego,
una emoción perpetua que domina,
el reino de lo benigno,
íntimo jucio para 
nuestras plegarias.

Defiende lo que amas,
antes de confundir lo sagrado
con mera ilusión traida por el alba,
a costa de los demonios enrojecidos,
este mundo resulta demasiado negro,
resulta la venganza
indulgente remedio contra el mal.

Desespera cuestionar lo mismo,
cuando llora el cielo su ocaso,
sólo conoce de silencio
a vivir en plena penumbra,
antecediendo perder el juego
mantente ocupado sin mirar atrás.

Hoy, saldremos de cacería,
intentando cesar el tiempo que 
arrastra como serpiente ponzoñosa,
puedes matarlo con tus manos frías,
con mugre y sangre bajo las uñas,
mente clara y sosegado cuerpo.

Habrás de fracasar,
dejando carnicerías por desmentir,
pecados por disfrutar,
aun por disfrutar,
algo perfora en tu cabeza,
cruje este cráneo, rompe las costillas,
dobla las manos, las rodillas,
carne rota por donde muere el corazón.

Ten preparada el hacha,
sediento es su filo,
aquí viene y cae el corte,
continúa respirando,
y sangra hasta morir.



Ilustración: "Beethoven" por Ludovic Alleaume

martes, 22 de octubre de 2024

NO MÁS SORPRESAS

 

Empujando cada letra en la hoja,
un camino espinado sin vuelta,
tantos los recuerdos,
de momentos que ya no están,
de mil vidas paralelas,
tatuajes o cicatrices en la misma piel.

De aquí al centro del universo,
cargando la capa de una sombra sin sol,
ojos muy abiertos, palmas en el cielo,
el sabor de un viento diferente,
un clamor compartido entre nosotros
y no más sorpresas en el horizonte.

Es el eco, 
de las palabras columpiándose en el borde,
de la lógica, del sentido, de la vuelta de tuerca,
eco tras cada paso,
eco de lo que se queda atorado en la garganta,
eco colapsando el silencio,
diminuto o demasiado,
el triunfo de la semana que jampás termina,
ahora, cuando los días se repiten
sin consecuancias.

Siempre de frente al ocaso,
rompiéndose como cuantas hojas pueden,
ante malas decisiones que cuestan el cuello,
un accidente de tránsito, un ataque cardíaco,
ahora las sirenas nadan entre las nubes,
y un fuego se reparte bajo el concreto,
siempre es el mismo presentimiento,
nada causa la misma sorpresa,
nada humano o nada hermoso,
aquí, escribir en un trabajo solitario.

El silencio es un privilegio,
entre cada reflejo con voz propia,
intentando romper el cristal en la ventana,
su mirador personal antes de morir,
ese que tal vez diga o dijo,
nunca estuvo, nunca,
colocó ese filo en su mano,
y en lo que dure un parpadeo,
ya no estaré.



Ilustración: "Moonlit scene" por Gustaf Edolf Fjaestad

lunes, 21 de octubre de 2024

ASTERIÓN

 

Cuán pestilente resulta 
doblegarse al dogma de los mitos,
cuando despertar de la pesadilla es imposible,
un hogar que de las estrellas proviene,
entre pasillos de piedra,
en el centro de un corazón gris, 
perdido y sin moverse, 
cuando esta condena es,
la podredumbre de una realidad humana,
viviéndose sin medida.

Cada uno de los días, 
extraviados de la memoria están,
su belleza, un vuelco y parpadeo,
para siempre, tan sólo alito sin motivo,
cuando el drama violento de un hombre,
es su condena a morir,
sombra del ego encorpado,
ahora, de la boca surge un hilo,
es delgada sangre,
un halo torciendo su iris.

Qué fue de los instantes de libertad,
de los días eternos de juventud,
silvestre, fresca, vigorosa,
pura y sin temor a experimentar,
bajo la pesada roca del tiempo,
una centella que hierve 
en el centro de la tierra.

Asterión,
en cada luna de sangre,
manifiesto, tu corazón maltratado,
prometido al odio, al aire hueco que te 
llena las manos, acaricia tu pelaje,
y debes resistir,
tu castigo, en ojos de un ocaso carmesí,
ya no es tu esperanza,
sino la sombra infecta.

Adiós, con un eco que mueve cada ojo,
descubriendo la vorágine demencial,
el sol tan negro que inunda las nubes,
en tu pecho arde, descontento de
artificial política, cuando las
promesas de bondad resultan en nada,
acurrucadas en brazos de faltos poetas,
atrapadas en el bufido de las bestias,
ante la espada de aquellos 
que hunden su arista en cuello y espaldas.

Asterión, 
lentamente destazado,
en obra blanca de bárbaros sin nombre,
así levanta rojiza el alba,
marcada con los gritos,
de quien nada temío salvo 
por salvarse de tanta violencia,
este ahogo en el silencio
es un mar espeso de amarguras,
mientras nada sucede y el calor
es un descenso al infierno,
la verdad descubre
al ojo de las moscas.