martes, 22 de octubre de 2024

NO MÁS SORPRESAS

 

Empujando cada letra en la hoja,
un camino espinado sin vuelta,
tantos los recuerdos,
de momentos que ya no están,
de mil vidas paralelas,
tatuajes o cicatrices en la misma piel.

De aquí al centro del universo,
cargando la capa de una sombra sin sol,
ojos muy abiertos, palmas en el cielo,
el sabor de un viento diferente,
un clamor compartido entre nosotros
y no más sorpresas en el horizonte.

Es el eco, 
de las palabras columpiándose en el borde,
de la lógica, del sentido, de la vuelta de tuerca,
eco tras cada paso,
eco de lo que se queda atorado en la garganta,
eco colapsando el silencio,
diminuto o demasiado,
el triunfo de la semana que jampás termina,
ahora, cuando los días se repiten
sin consecuancias.

Siempre de frente al ocaso,
rompiéndose como cuantas hojas pueden,
ante malas decisiones que cuestan el cuello,
un accidente de tránsito, un ataque cardíaco,
ahora las sirenas nadan entre las nubes,
y un fuego se reparte bajo el concreto,
siempre es el mismo presentimiento,
nada causa la misma sorpresa,
nada humano o nada hermoso,
aquí, escribir en un trabajo solitario.

El silencio es un privilegio,
entre cada reflejo con voz propia,
intentando romper el cristal en la ventana,
su mirador personal antes de morir,
ese que tal vez diga o dijo,
nunca estuvo, nunca,
colocó ese filo en su mano,
y en lo que dure un parpadeo,
ya no estaré.



Ilustración: "Moonlit scene" por Gustaf Edolf Fjaestad

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