jueves, 24 de octubre de 2024

CAMINANDO HERIDO (1:00)

 

Cuidado si al volver la mirada,
cada paso que te lleva es uno de ayer,
cruzando caminos de lodo y penumbra,
cuidado si volviste sin cerrar los ojos,
a través de las calles abundantes de fuego,
una figura espera tras los despojos,
como un espejo roto que lleva tu nombre,
un forajido quebrantado,
un muerto que aun respira.

En cara de los astros,
un arcano mayor de mirada gris,
su rostro golpea duro contra el suelo,
entre las cenizas de un sentimiento,
ahora vago carente de nombre,
atrás quedaron las horas de triunfo,
de acogedores sueños,
en asfixia por una pestilencia
que pronto se quemó,
listo para el castigo,
caminando herido a pulso y desatino.

Fácil enloquecer,
apreciar por el rabillo del ojo
un rostro asomado en la puerta,
cuando nunca estuvo ahí,
nunca estará con su mortecina blancura,
con la mueca de hinchados labios
mirando en el fondo de la oscuridad,
y tanto castigo es imposible,
para un mundo que todavía no se extingue.

Ahora, los días terminan pronto,
pisadas que no desisten a la necedad,
rastro del cristal, es el cuerpo,
pies de carne roída y fría,
hoy, toda ventaja
es un puño de mentiras.

Noches y noches de pie a la ventana,
cristal desnudo que observa directo al futuro,
tratando de abandonar la quemazón de las horas,
muertas, en silencio y costosas,
para cuando el alba sorprende con su corona,
atrás, la reversa, tocando frío esa ventana,
sin lugar más a donde ir,
más importante, más perecedero,
si acaso se trata de un sueño,
aquí empieza el rastro de sangre,
resbalando delgada,
a seguir, 
a continuar, 
a dejar...


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