miércoles, 12 de marzo de 2025

DEMASIADOS CEROS

 

Abren a los días,
ojos de corola preciosa,
brillante, blanca o amarilla,
reluciente al estallido lejano,
de una sola bomba tras la nube,
el imperio del silencio es uno,
un mundo nuevo y es recuerdo
de paz impuesta,
de quietud sin alma,
de un mundo cenizo sin alegría.

Y podemos ahogar la verdad,
en bolsas de plástico verde,
como si el mar fuese uno,
en manos de los que nada supieron,
en esta vida y después, en la muerte,
demasiados ceros por contar,
y faltos de aliento,
de aire,
de piedad.

Todas las preguntas,
todas las respuestas,
fueron por nada,
cayendo cual monedas en un bolsillo roto,
sonando a la distancia en los pasos de nadie,
la retórica del pasado más próximo,
tanta belleza disuelta en nuestras bocas,
como estática perdida en el espacio,
un punto blanco en ojos ciegos,
consumidos siempre
en la inmensa oscuridad.

Qué dejamos atrás,
sino un cielo despejado,
y todo lo hermoso que matamos,
ahora, es polvo en los labios,
la misma pesadilla repitiéndose
en los números de hoy,
descontando latidos, palabras, risas,
intenciones buenas y manos pequeñas,
cuánto dolor permanecerá entonces,
enterrado en el pecho,
convertido en castigo punzante,
en medio de la cabeza.



Ilustración: "Rieles" por Akseli Gallen-Kallela

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