Cuenta tus momentos en reversa,
como si la vida fuese lo contrario,
no más nacimiento o muerte,
ascienden los granos en lugar de caer,
arena de un tiempo dorado,
tan etérea como la ilusión
de un mundo lleno con bondad,
sano y a salvo de martirios,
aquí las mentiras son realidad.
El reloj se vacía,
rompiendo la cúpula en el cielo,
allá donde una sonrisa es odio,
y aquí, la orina es agua de río,
cuenta con los dedos,
aprende a restar antes de hablar,
el reloj está medio lleno,
con la sangre de los que nada temieron.
Sucede siempre,
el momento cuando las trompetas
le cantan al mundo
y llenan el aire con fuego,
cambiando todas las reglas,
no es arriba o abajo,
porque cada grano es una pieza,
conformando el gran tablero,
el cristal se rompe,
los canarios escapan,
para volverse escarabajos,
ratas con ojos sangrando,
mira ascender los granos,
un viaje tan difícil de identificar,
tan extenuante de soportar.
no es el cielo,
no es lo que ven tus ojos,
el reloj reniega de la hora,
yace ha roto,
roto como
las palabras,
el sonido,
el aliento,
las manos,
se ha roto,
el cristal se ha roto.
Ilustración: "Infierno Canto 15, las arenas ardientes" por Gustave Doré

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