lunes, 24 de marzo de 2025

LA JUNGLA DE CRISTAL

 

Anda con los párpados abajo,
y tus manos serán las mías,
en un mismo cuerpo,
respirando aire delgado,
como un reflejo de lo imposible,
de nuestras acciones,
de todo lo que nunca fuimos.

Mira, estamos por encima de los árboles,
somos refracción de luz, 
en cada latido que compartimos,
transparentes, sin nombre,
absorbiendo el calor,
lo dulce o lo ácido de la fruta,
esquirlas que perforan la garganta,
el pecho, y cada una de nuestras palabras.

Tanto el esfuerzo,
tanto el sacrificio,
ennegrecimos el cielo,
tras derribar las torres, 
ocultando el brillo de 50 soles,
imaginando cualquier futuro
que hoy se fabrique posible.

Rompimos las paredes,
golpeando con nuestros rostros
hasta cortar la carne,
así dejamos cada lazo,
cada sueño en un charco de sangre,
resbalando lento por las puntas
y vidrios en nuestras bocas.

Vayamos rápido,
somos si acaso, bestias sin hambre,
frígidas con el paso indomable del día,
no existe más la tierra,
los mares o el color de las plantas,
es el mejor sueño,
todo yace roto.

Hoy, todo es delicado,
incluso quienes fuimos en vida,
seres artificiosos sedientos de luz,
andando ciegos, 
persiguiendo lo insípido de la riqueza,
hemos conquistado en su centro 
esta jungla de cristal cortado,
hoy, nuestro triunfo está completo...

el tiempo ha dejado de ser nuestro.



Ilustración: "La ciudad de la clase trabajadora" por Hans Baluscheck 

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