Quién domina el silencio,
quién conquista con la mirada,
será el destino u otra cosa,
serviles con las manos atadas,
cuando el conocimiento fue poder
y la voluntad de corazón
el mayor estorbo.
Es un secreto por romper,
en un círculo rodeado por fuego,
estamos vertiendo sangre,
esperanza y agonía,
tan presente en la carne,
descendiendo
por la misma espiral.
Es una guerra declarada,
por mantener intacta la inocencia,
a pesar de las advertencias,
es el mismo dolor,
los motivos y la violencia,
nada vuelve a ser como era,
cuando todo lo que crees,
todo lo que amaste,
fue mentira,
son restos y ceniza.
Y aquí estamos,
dictando la voluntad,
cuando nada sustituye un recuerdo,
ni la sonrisa previa a suceder,
rehenes en un mundo conflictuado,
hoy, el lujo no es vergüenza,
la piedad no es victoria,
la pasión no es venganza,
es un duelo,
en el que uno sobrevivirá.

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