Compasión,
es todo lo que construimos
andando por este mundo,
y atrás queda un poco de esperanza.
Ya, desde ahora,
abandona el miedo,
cierra tus ojos,
escucha como fluye el agua,
un crisol abierto que te espera,
ven y limpia tus manos,
moja tus párpados,
vive tus sueños más bellos
volviéndose realidad,
entra, limpia tus pies.
Escucha,
en su voz todo es claro,
mira a pesar de la oscuridad,
sé libre de lo que te aqueja,
abandona todo y ven entonces,
nada oprimirá la belleza en tu corazón.
Vive el milagro,
en tu vida realizándose a diario,
sigue la vereda de luz y alegría,
convertida en confianza para ti,
este es el río de almas,
sucediendo a tus ojos,
a tus latidos, en medio de tu mente,
vive, tu compasión es recompensada,
vive, esta resolana es de tu cuerpo,
la ventana que te llena con tu deseo.
Esperaste toda la vida,
es el momento,
su agua luminosa es una mañana
de brisa fresca, ¿Puedes olerlo?
Te llena los pulmones,
y las voces es lo mismo,
llamándote de vuelta al océano,
siguiendo el paso de las estrellas,
su estela eterna,
parte de un mismo sueño,
tuyo y mío,
vertido desde el sol,
tanta vida,
tanto por imaginar,
tanta vida tan maravillosa.
En su abrazo todo es cálido,
no más dolor que te abrigue de noche,
tu sueño se cumple,
en sus lágrimas que fluyen con toda el agua,
fluyendo despacio,
entra en el río,
limpia tus pies,
ahora, mira de frente
y limpia tu cara.
Ilustración: "Sirenas bailando en el mar" por Karl Wilhelm Diefenbach

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