Turbio existir de un cuerpo a otro,
calcinados por tanta palabra,
en estos años
hemos visto demasiado.
Esperamos un gruñido,
alguien que grite gozando,
tras empañadas ventanas,
a media luz o a oscuras,
escucha el roce,
siente el sudor.
Este dolor no es fácil de mover,
algunos días abre el cielo,
y logramos ver la luz,
filtrada entre nubes y árboles,
esperando un mensaje,
algo que brinde vida,
un poco de aire al corazón.
Cuán severa es la realidad,
dictándose sin medida,
apenas nos alcanza la conciencia
para no saciarnos sin control,
consternarse es fácil,
decidir lo bueno,
nunca.
Reconcilia lo que puedas,
el fin está cerca,
pancartas, panfletos,
gritos, trompetas,
así pasa el tiempo,
corta el mañana,
sufrir
es
la
única
verdad.
Ilustración: "Mi amor es como una rosa roja" por Jessie Marion King

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