Encontré un tesoro,
a deshoras y sin rumbo,
concibiendo nuevos mundos,
un país roto,
uno para reparar
con devoción.
¿A qué viene la conversación?
Si renaces con nueva piel,
esperando estar en un lugar,
pero sigues huyendo.
Mi idea de absolución,
andar de un sitio a otro,
de gozo constante bajo la luna,
debiendo a una promesa olvidada,
la copa vacía
de mi mesura.
Amanece igual,
pero somos otros,
diferente voz,
mismo rostro,
contemplando de piel en piel,
cuánto podemos aguantar.
Venga el reino,
de almas perdidas,
hoy, te debes al control,
a la misericordia
de este mundo podrido.

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