Renuncia a las críticas,
a la opulencia,
a la envidia, a los poemas,
esta broma fue lejos,
abandonándonos en
alguna parte de este mundo,
en los ojos de un espejo.
Es verdad lo que nadie dice,
cuánto más tendremos que esperar,
escribiéndonos como si la distancia
ya fuese eterna.
Por favor,
los años no son
un lugar para extrañar,
faltan muchos todavía,
si pretendes enmendar el daño.
No es cosa de la juventud,
de repetir sin comprender,
hemos avanzado poco,
imaginando un triunfo sin ocurrir,
el deseo nos mantiene con vida,
pero no puede regalarnos
felicidad alguna.
Qué locura,
hoy todo es vanidad,
una nube pendiendo
en nuestras mentes,
tanto deseamos sin hacer,
salvo la sutil rapiña
de sabernos vivos.
Aquí,
sólo queda despedirse,
algunas palabras finales
y recobrar lo pendiente,
cierra tus ojos
y déjame recordar,
poco o mucho,
eso que se queda sin decir.
Ilustración: "La locura" por Gustave Doré
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