No logro contenerme,
exijo una cura,
total seguridad
para con vida continuar,
ayudarme,
ayudarme
de verdad.
Es momento de salvar,
el mundo interior que se rompe,
desde la punta de mis dedos,
hasta el más recóndito pensamiento,
estoy lleno con vicios,
y me encanta verme
cuando sonrío al espejo,
decadente cual soy.
Es momento de extinguir
cualquier luz,
es momento de romper,
con el equilibrio,
con cualquier momento de paz.
No me voy,
hasta escuchar sólo lo que quiero,
tan egoísta como soy,
este cuerpo ya no me obedece,
los sentimientos son
para destruir.
Nada logro entender,
si acaso me vuelvo tonto,
enfermo y desterrado,
de mi voluntad,
hice este mundo,
mi gobierno fue centellas,
relámpagos y mentiras.
Sangre,
sangre en mi corona vacía,
de hermanos, hijos,
del pueblo que no sabe
toda la oscuridad,
no logro detenerme,
porque en mi ven un ángel,
cuando la verdad,
es que ardo como
cualquier diablo.
Ilustración: "Ricardo III y los fantasmas" por William Blake

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