sábado, 31 de diciembre de 2016

16 DE MAYO, 1966


atraído por el desenfreno, un éxtasis eléctrico dominando la punta de cada sentido, tal como bajan las arañas por su red de neón, tal como estos insípidos sueños se vuelven de carne y hueso y hablan y triunfan y se buscan un trabajo, comen y cagan y se buscan una vida mejor. real. la voz dirá y repetirá muchas veces: "yo sí te escucho", no puedo obedecer a quien no comprendí desde el primer día cuando plantó su raíz, si jamás ha fumado cannabis no pudo llamarse adolescente o estúpido, no pudo ser más que un invento de alguna inteligencia artificial desperdiciada, la persona si acaso se puede llamar realmente persona nunca hizo pacto con la poesía, no conoce de sus colores y magnificencia durante las mañanas de domingo, no tengo intención de señalar a los traidores ni tampoco evidenciar mi furia contenida desde los 25 hasta los 50 años, es un duro peregrinar. y hablando nuevamente de la poesía, si no fuese el cauce y razón de amar a una sola mujer entre todas las demás como si se tratasen de flores opacas en un jardín de roca, creo que estos sentimientos serán milenarios, deben serlo, puesto que es poesía y sólo la poesía rescata vidas, rescata mentes en erosión y demás poesía que se haya en erupción, todos los días desvistiendo el sol y volviéndolo luna, un sabor diferente al de la leche y un sonido superior tal como el matrimonio de la guitarra y la pandereta, filo y crucifijo, carta escrita con ansiedad y cristales de auto patrullas desfilando sobre el concurso de popularidad barato, la poesía puede sentir desesperación y también la desesperación ajena, labor incansable del poeta sobrellevar el pesar de los malos días que suelen ser muchos, traficando con el amor de un corazón blanco sumido en la oscuridad espesa y transistores para lobotomizar a los obtusos, el despecho y amenizar las fiestas con alcohol recogido de la cañada pardusca, lanzando fuegos artificiales desde el cielo cruzando la tierra y devorando el agua dulce de corazones que no se conocen a sí mismos y prefieren redactar cartas suicidas interminables, sufriendo carcajadas agrias de un reloj con rostro de arena con manos sin comas y con pies en lugar de orificios nasales. mi tu cuerpo frente al espejo por bandera de una entidad abstracta que modela complejidad sobre las calles que son ahora nombre del fuego y transfieren su clave hasta desiertos arábigos de califas y recuerdos moratorios. sí, la poesía revuelve y construye en las nubes, transforma en ricos a los pobres y vocifera alarma antes de llegar en taxi al circuito de los poetas, de los héroes que no están, de aquellos que cantan olvidados todavía.

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