Blog dedicado al espacio de la escritura, a la incisión proscrita del alma y su reconocimiento desesperado.
miércoles, 7 de diciembre de 2016
ALMA DE MEDIANOCHE
Debiendo apartar un tiempo,
un sustento para relajarse,
en el silencio que todo lo puede,
integrando poesía a los sueños,
todo el esplendor de un cuerpo femenino desnudo,
brindando la orilla a este mundo redondo,
sofocando toda experiencia,
de este revés tan pronto la derecha desista de su temblor.
Bendigan a todas las criaturas,
civilizadas y salvajes,
paroxismo de las opciones que no conocen consagración,
el mundo parece imposible de sustentar,
mirando aquella luz que rompe con la oscuridad,
sea quizá alguna bendición,
sea entonces ponderada contradicción,
ojalá las criaturas tuviesen voz,
tuviesen libertad para expresarse,
ahora que la tormenta concluyó.
Divinidad en sonetos,
remedio para la depresión insipiente,
estos ojos vengadores han capturado la orilla,
el buen Señor conoce la respuesta a tal rendición,
oh, el día de hoy todos los pastores se lamentan,
testarudos cayeron por debajo de sus túnicas,
continúan supurando lágrimas inútiles,
narrando letra por letra el lado externo de esta justicia,
es solitaria, es implacable,
vamos de nuevo por el camino errado,
con todo deseo perdido,
con la mente encerrada por un inefable eco,
pero ahora todos parecen saberlo,
resolución auténtica procreada,
acto amatorio necesario,
en el proceso nocturno de la intimidad,
una o dos huellas sigilosas,
amparando silaba tras silaba,
el verbo que conmueve el corazón.
Dicen aquellos que conocen el amor,
cambiar podría ser un largo lamento,
perderlo, sin embargo,
es conferirle a la muerte,
el absoluto control,
es el terror,
el error,
una o dos veces más,
sumergidos bajo del mar de seda,
sábanas que mojan todos los rostros,
mujer,
habrás de decir la verdad,
guarda tus manos,
tus caricias y todos tus besos,
todos saben de la consternación,
sus ojos se cierran,
prefiriendo imaginar antes que actuar,
lamentándose antes que la herida sanar,
mujer,
monta de nuevo el iracundo viento,
tan sólo espera,
espera la señal,
nunca más tendrás que velar hasta tarde,
nunca jamás.
Suceso extraño e inimaginable la vida,
un instante que de pronto se evapora,
dirigiéndose por regiones demenciales,
no se rinde,
no sería lo mismo si acaso sus manos doblara,
si perdiese lo último de su soberanía,
perder todo su amor entonces,
es tarde, pero no demasiado,
todos lo sabrán,
olvidar no les funciona,
la vida no se rinde,
molestarse no es parte de su plan,
tal vez un racimo de flores regalar,
tal vez un suave oído adular,
llevándose a la virgen detrás de la montaña,
es maravillosa esta vida,
posee nombre y apellido,
conoce de distracciones,
conoce de suspiros y varios latidos,
dueña eterna de las emociones,
tal vez sea este un ridículo delirio,
recordando lo enorme que es la vida,
perteneciendo a la pluma de las estrellas,
a la tinta de la luna,
al pergamino dorado del sol,
no puede sucederse equivocado,
es tarde,
es tarde,
pero jamás lo será demasiado.
Esperando por lo peor,
la absoluta destrucción del universo,
sabrán todos que el amor más asombroso
es la única salvación,
yacen las hormonas más allá del olvido,
es una promesa que no teme,
son las horas del descanso eterno,
nombre de la desesperación,
mientras el tango y su romance declamado
continúen flotando,
virando hacia un cielo rosado,
en la expectación más hermosa de todas,
palabras que se dicen enamoradas,
juego que no teme remediar,
las reglas yacen perdidas,
ahora son otros los sueños,
debiendo pagar su precio,
el amor y su salvación,
mujer preciosa,
esperando sin merecer otra cosa.
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