miércoles, 7 de diciembre de 2016

LA SEÑORA DEL DÍA


Observando por fuera de la ventana,
en el interior espera ella,
tal como apareció por vez primera en el mundo,
con tenue luz,
perdiendo la cabeza,
hoy la música suena muy fuerte,
en su mente,
debajo de sus parpados,
dentro de sus manos,
en todos sus sueños,
un deslice lento de fantasía,
es lo mismo que su toque celestial,
rodea su piel este sentimiento,
profundo y fuerte,
palpitante deambula en mis deseos,
sabe cuan observada es,
colocando la mirada de la humanidad entera
 desde la fotografía deslucida de un periódico nacional,
siempre sobre sus hombros,
no importa lo que mencionen mis labios,
lo que accionen mis piernas y brazos,
es ella tan sólo,
es ella y nadie más.

Oh, si las calles fuesen más frías,
la vida ningún sentido pertenecería,
contemplando un par de pupilas desvanecidas,
quizá mi lengua su encanto perdería,
quizá mi imaginación ha de morir,
el olor de las rosas, del café caliente,
todo parece emparentarse a un significado singular
 de paraíso, tan semejante, tan lejano a la vez,
serán las alturas otro dejo de impertinencia,
todas las noches cuando el alma sufra,
hay hombres cuya fortuna es real,
cuya suerte es inaudita,
permanecen congelados fuera de su ventana,
esperan por su aparición,
es ella,
tan sólo ella,
asoma su rostro, el consuelo mismo,
asoma su figura inmortal,
le sonríen,
son hombres de vasta fortuna,
son hombres de suerte interminable,
esperan jamás llorar,
jamás morir,
parece que no poseen importancia,
pero son una ofensa verdadera,
comenzando por el delirio,
rechazando el abandono,
es cosa sencilla su valentía,
esperan jamás caer,
ridículo es alguna cosa distinta pensar,
son hombres cuya pobreza no se compra,
son hombres perdidos,
congratulándose en sus mentes oscuras dentro de la cama con ella,
congratulándose por su fastuoso martirio,
ninguna estrella alumbra sus sueños,
ninguna estrella sus pecados concebirá.

Perdónalos,
perdónalos a todos,
con clavos debajo de sus parpados,
muestrales la salida más cercana,
enséñales a vivir.

Eres tú,
en la que mi crueldad encuentra rendición,
eres tú,
un sueño eterno,
un sueño sólo mío,
eres tú,
todos mis días,
todas mis noches,
el suplicio y alegría,
la vanidad y su costo,
eres tú,
mi depresión entera,
la reina encantada de este palacio abandonado,
la flor más hermosa hallada en algún continente,
mi taciturno placer,
eres tú,
la señora de la música a medianoche,
el amor que hube esperado antes de mi suicidio,
porque, ¿Cómo crees que se siente?
Yacer enterrado bajo toneladas de olvido,
ahogado bajo un hielo amarillo,
encadenado con la amargura más filosa,
acelerado, confundido, perdido,
¿Cómo crees que se siente?
Temer y soñar contigo,
eres tú,
mi amor y castigo,
la aproximación a un séptimo cielo,
algún condominio de lujo,
la pesadilla más peligrosa,
¿Cómo crees que se siente?
ser castrado,
ser un héroe inculpado,
hace tanto frío,
eres tú.

Éxtasis colmado,
cada vez que tocas tu cuerpo,
repasándolo en tu lista inmoral,
tus manos circulando en tus pechos,
entrando por tu entrepierna,
realizando un vuelco en mi sistema,
no existe entonces el odio,
no existe nada más,
tan sólo tú, mi señora del día,
una droga especial,
la carta con bellas palabras rota,
preferiría no morir,
en un acto de ausencia,
en un momento de impertinencia,
la señora del día no conoce mañana,
no conoce este miedo,
¿Qué hay más allá?

Perdónalos,
perdónalos a todos,
tan sólo por amarte,
tan sólo por desearte lo mejor,
la vida no podría ser más miserable,
perdónalos,
no conocen otro tipo de viaje,
todos son amigos tuyos,
perdónalos por ser su loca fascinación,
mis puños son dolor,
mis puños arrebatan vidas,
no me olvides,
señora del día,
si sucede,
preferiría morir muy lejos,
morir muy lejos entonces.


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