lunes, 12 de diciembre de 2016

VAGABUNDO


Quedé sentado en el desierto,
sobre la roca que es ahora mi corazón,
antes vigoroso,
furtivo,
deseoso por conocer el amor,
mirar directamente los ojos de la vida,
en cierto momento desafiar la muerte,
cabalgar todos los días hacia el horizonte.

En algún lugar distante,
se pronunció fugaz el destino,
como una centella cruzando el cielo,
un sueño tan lúcido,
bebiendo sangría todas las noches,
en un tiempo diferente,
viviendo a través de las venas de este planeta,
en el mismo destello de los ojos de las estrellas,
bruma sobre el camino,
toda mi deslucida alegría.

Es el amor prodigio,
es el amor sacrificio,
viviendo en instantes,
respirando sensaciones,
el vino cayó derramado en el suelo,
el acontecimiento resucitado,
ayer fue otro día,
hoy es el inicio del futuro,
sin llanto ni demonios,
sin otra ocasión para escapar,
no es la misma vida,
no es la otra muerte,
maneras diferentes de convenir,
ganando la pelea,
ganando todos los días la pelea.

Andanzas bajo el sol,
este corazón rebosó por conocer lustre amor,
escuchando sin equivocación,
respirando esta libertad,
tantos son los caminos,
tantas son las palabras,
no existe ánimo equivocado,
contando con los dedos convertidos en huesos,
pronunciando hambre,
alumbrando con este sueño la oscuridad,
persiguiendo la ironía de las viejas historia,
ahora todo el pasado finalmente se ha ido,
se ha terminado,
el mundo continúa girando,
el cielo no se ha derrumbado,
vagando a través de las ciudades de estaño,
de platino y bronce,
surcando lóbregos mares,
hablando horas perdidas con las constelaciones,
un sonido divertido dentro de mi cabeza,
estos ojos están desorbitados,
suelto carcajadas desde la torre más apartada,
es como cualquier otro día.

Poseo amistadas raras,
un leopardo en mi frente,
saltan ranas desde mi boca,
tipos distintos de animales,
continúo burlándome de todo lo que cae con la lluvia,
un sin número de colosales estragos,
montañas que mencionan amor,
amor y sólo amor,
nadie podrá salvarme,
un día en silencio,
mi regreso nunca fue anunciado,
el tiempo parece todo,
tan sólo los salvajes aplauden mi progreso,
un juicio contante de lágrimas,
animales imaginarios,
este fuego contribuyendo a mantener la esperanza dormida,
paciente en tanto mis ojos parecen derretirse,
servirá quizá,
el movimiento de todas las sombras,
irradiando la respuesta a las preguntas,
olvidando para siempre el veneno de los secretos,
millones de presentimientos,
forma elevada de locura,
oh, mi pobre consciencia arrastrada,
esta barba y el tumulto,
ángeles que dicen mentiras,
en el viaje a través del universo,
la noche brilla y palpita,
danzando en mi propia y deslucida apariencia,
imaginando que todo en la vida es divertido,
abriendo y cerrando con milagros,
cabalgando hasta desaparecer en el olvido,
vagabundo de la nueva tierra,
ganando la pelea,
ganando la pelea cada día,
irradiando los preciosos minutos,
finales para contar otra historia,
una cabeza que se ha quedado varada en una isla,
el desierto contiene sólo arena...

Desperdiciado el tiempo,
aquellos momentos que no vuelven,
sean libres,
rompan ya las cadenas,
una despedida campirana,
donde el alma deje de importar,
donde el cuerpo deje de vivir,
andando sin rumbo,
sufriendo por la inclemencia de la humanidad,
nunca más,
el tiempo no debe ser desperdiciado,
los momentos especiales no vuelven,
sean libres entonces,
libres para siempre,
rondando por ahí,
despidiéndose en un gesto único,
rondando por ahí...

Voy a libre vivir...

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