domingo, 4 de diciembre de 2016

COMO UN NIÑO BAJO LOS PIES


Esta mente ha pedido percepción,
inmersos sentidos debajo de la ilusión de una calle iluminada,
es esta noche,
última salida,
mostrando el filo del cuchillo,
gotearán las palabras carmesí,
naciendo enfermos,
enclaustrando el alma en oficinas y bodegas,
más allá de la mentira de los mejores recuerdos,
es el lodo,
es la mugre,
es el rechazo,
otro racimo que se ha perdido,
es el hambre.

Una vida más allá del suelo,
bajo los pies de los desposeídos,
inocencia que ha muerto,
el horror comenzando,
mentalidad contrariada,
cerrando los parpados,
mirando a través de la bruma y supurando
la saliva de la corrosión.

Rompiendo la superficie de un deseo vuelto en nada,
razón que no existe,
un grito que requiere su libertad,
sucede lo mismo cada día,
hace años que la vida luce descolorida,
hace tanto que el corazón de esta ciudad parece otro,
remplazado con pedazos de frío y oscuridad,
dislocado por lamentos peores,
la queja esencial no parece lógica,
la respuesta equivocada es la solución,
resultado llegado a través de esta infección,
esperando con las manos torcidas,
todo lo realizado,
es la culpa,
es otra patada,
directo en el estómago,
en medio de los ojos,
la locura de dormir bajo el rigor de un sistema tan desestimado,
es la desesperación de mirar nuevamente el amanecer,
vuela esta mente,
vuelan estás vísceras,
vuelvan para no caer en otra conocida fatalidad.

Cruel, cruel remordimiento.

Vida,
eres caridad,
un sonido culpable,
una batalla interminable,
eres demasiado corta,
un posterior lamento que proviene de la tumba,
vida,
eres tú solamente,
cómplice de todos los desperfectos,
algún día cuando todo termine,
por misericordia suplicarás,
es un juramento,
desvaneciéndose están los ánimos,
los edificios, las visiones,
los temores, las soluciones,
la luz milagrosa y todos nuestros amores.

Un instante desesperado,
todas las cicatrices se abren,
dañándote a ti mismo,
un brillo se apaga,
en los días cuando niño debajo del cielo,
si toda la belleza se ha ido,
permanece cerrado el porvenir,
lentamente resbalando hasta convertirse en despojo,
si toda circunstancia especial cruza desapercibida,
inevitable es percibir la fila interminable de nubes grises.

Este país es como un niño bajo los pies de los temerarios,
durmiendo con un arma bajo la almohada,
destinado al suicidio,
siguiendo los pasos desaparecidos de los extraviados,
nadie llegará entonces,
salvo los que se fueron entre los ecos de estos años,
marchitándose hasta perecer.

Voluntad de los vulnerados,
sangrando en placer de este delirio,
es profunda la herida,
calles que pueden parecer laberintos,
fases inútiles que sirven para distraer,
silenciando la carne,
corrompiendo la voz que duerme con quietud,
descalabro constante por someterse a la sobrevivencia,
la muerte espera con una sonrisa que no puede ser tal,
pesadilla que manifiesta su temblor,
encontrando una mirada real,
llevándose las mañanas hacia su fúnebre reclamo,
el mismo y viejo sentimiento egoísta,
suspiros ocultos que dictan la fantasía,
es oscuro el sueño,
es deforme,
cabezas y alucinaciones,
manos y un mundo al revés,
pies y todos los pájaros que ríen,
el toque de una esperanza...
...muerte por vejación.

Mañana se apagará el sufrimiento,
de aquellos con almas devastadas,
no hay infierno más allá,
contemplando lo negro en los ojos de la miseria.


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